El Mundo Peralta

julio 30, 2008

La Lágrima

Filed under: 04 Cuentos — FlavioPeralta @ 3:40 am
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Sentada en ese bus repleto, mirando por la ventana la calle desfilando ante ella, a Doña Esther le ocurrió algo que probablemente nunca hubiera pensado en sus casi 70 años de vida que le podría ocurrir mientras viajaba por la ruta 21, y sin embargo le podría pasar a cualquiera.

Estaba metida en sus pensamientos y en su vida, como cualquiera mientras viaja de un punto a otro de la ciudad, cuando sintió repentinamente una gotita en su mano. Miró hacia arriba y notó al joven que viajaba parado a su costado, que la observó avergonzado con los ojos un poco irritados.

– Disculpe – le dijo el muchacho tratando de conservar algo de dignidad.

Doña Esther se secó la lágrima con la mano seca y observó detenidamente al joven.

Tendría un poco menos de 20 años, tal vez unos “veintipocos”, esa edad en donde según ella la juventud actual cree que ya es adulta porque trabaja y sabe conducir pero no ve que le faltan muchas cosas por vivir. Calzaba zapatos negros, vestía un pantalón del mismo color y una camisa manga larga celeste y cargaba su mochila del hombro izquierdo. Era, a los ojos de Doña Esther, un muchacho disfrazado de adulto más de los tantos que ahora se ven por la calle.

Los ojos enrojecidos en medio de ese bus le dijeron que algo le dolía tan profundo en el alma que le costaba ocultarlo, el pelo alborotado le dijo que por ese algo no tenía ganas de peinarse y la barba de unos 3 días le dijo que por ese mismo algo no tenía ganas de afeitarse desde hace… sí, unos 3 días.

– No te preocupes, hijo. Ya estás haciendo prácticas por lo visto…

– Así es. Estoy yendo al trabajo ahorita.

– ¿En dónde trabajas?

– En una empresa de transporte terrestre de carga.

– Mira ve ¿Y qué estudias?

La vida le había enseñado a Doña Esther que para dejar de pensar en algo había que pensar en otra cosa.

– Ingeniería de Sistemas

– Nunca supe mucho de computadoras. ¿Y a qué hora entras?

– Dentro de media hora. Voy a llegar con tiempo ya que mi clase terminó temprano. Me bajo en la siguiente esquina.

– Bueno, hijo, mucha suerte y déjame decirte algo.

– ¿Que cosa?

– Tengo prácticamente 70 años. He visto morir a mis abuelos, a mis padres, a un hermano, a mi esposo, aborté una vez, me han roto el corazón varias veces, vi a un novio mío con una mujerzuela, me he peleado con familiares y amigos, he defraudado a mucha gente, algunas veces he dejado de decir o he dejado de hacer para luego arrepentirme, y otras he dicho o he hecho cosas que nunca quise, he fallado y eso me ha costado perder oportunidades y quedarme en los “y si hubiera…”. En resumen, en mi paso por la vida cosas muy dolorosas me pasaron, y por eso puedo decirte esto: la vida da vueltas, y vas a ver que así como a veces nos toca vivir experiencias que nos hacen daño, también nos toca vivir de las que nos traen sólo dicha. Sea lo que sea que te haya pasado, hijo, vas a ver que todo va a estar bien.

El joven, quien en un comienzo se aguantó las lágrimas, se comenzó a calmar conforme Doña Esther le dio ese consejo con una voz tan cálida y maternal que no parecían dos extraños hablando.

– Muchas gracias, señora, en serio… Yo… ya tengo que bajarme pero sus palabras me han ayudado, gracias nuevamente.

El muchacho se balanceó por el pasadizo del bus, se codeó con unos cuantos pasajeros que también iban parados en el proceso y bajó para fundirse con los demás peatones y la caótica ciudad.

Doña Esther lo siguió con la mirada y se sonrió.

Cuando volvió a notar a los demás pasajeros vio cómo todos trataron inútilmente de seguir en sus asuntos; intentando ocultar, por un tonto respeto, que habían notado todo el episodio.

Doña Esther vio esa unidad de la ruta 21 con más atención. Era como cualquier otra, un lugar en donde un montón de extraños tienen que encontrarse por unos momentos para poder movilizarse y seguir con sus vidas luego. Tan indiferentes entre sí, cualquiera podría estar pasando por un mal momento y nadie se daría cuenta. A uno tendría que caerle una lágrima en la mano para notarlo.

Desde ese día, Doña Esther se prometió que seguiría pensando en sus cosas en cada bus; pero ahora un poco más atenta y menos indiferente, por respeto, a cualquiera que pudiera necesitar una palabra de aliento y se encuentre sufriendo rodeado de gente, pero solo.

Doña Esther bajó de ese bus que la llevaba a casa y decidió visitar a su hija y a sus nietas con la esperanza de, esta vez, no tener una conversación superficial.

– Muchas gracias a ti, hijo, en serio…

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1 comentario »

  1. Hola mi lobito!!!

    Como vez el dia de hoy decidi leer algo mas de lo que has escrito, queria leer un cuento. No se si sabras pero a mi me gusta las historias largas, ya que veo en ellas que hay mas q contar. Pienso q para q algo sea interesante debe ser largo, pero con lo que he leido en este breve cuento me he dado cuenta que estaba equivocada, ya que tu me has demostrado que algo breve puede ser profundo y entretenido.

    Hola pequeña… pues ya es bien de madrugada y ya sabia q no te iba a encontrar conectada, q no iba a poder hablar contigo hasta mañana… pero me encuentro con esta agradable sorpresa :D:D:D. Me alegra que hayas leido algo de mis cuentos. veo que te deje gratamente sorprendida XD

    Me encanto el argumento que fue simple y sencillo pero muy significativo pues encierra bastante de las cosas q pasan diariamente; un problema que tenemos varias personas es que podemos ser muy indiferentes porque pensamos que asi debemos comportarnos, y no nos damos cuenta del sufrimiento ajeno ya que vivimos sumergidos en nuestros propios asuntos.

    Es triste que esas cosas pasen, pero es bueno que este reflejada en una historia para que las personas que lo lean puedan darse cuenta de los errores que cometemos.

    jejeje justo el otro dia me paso en la combi que todos los pasajeros comenzaron a comentar sobre lo de los helados donofrio.. hasta el chofer XDD y todos de lo mas normal como si se conociesen de siempre, cuando segundos antes hacian poco mas q mirar por la ventana.

    Tu sabes que me encanta como escribes, es mas es parte de tu ser esa particular caracteristica y eso fue una de las tantas cosas que hizo que me enamorada de ti perdidamente, porque cada caracteristica tuya te hace ser quien eres, y yo no puedo estar mas enamorada de ti. TE AMO!!!

    Un trilon de Besos

    Bye

    Tu pequeña

    No sabes como me alegra que te haya gustado pequeña :D. espero volver a escribir la verdad, me encantaria mostrarte mis cuentos apenas los termino ^^.

    PD: obvio q yo te amo mas 😛

    Comentario por Paola — marzo 31, 2009 @ 7:12 pm


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