El Mundo Peralta

junio 6, 2008

Reencuentro (Parte 2)

Filed under: 03.01 Reencuentro — FlavioPeralta @ 7:34 pm
Tags: , , ,

Desde que comencé a pensar en este viaje había tenido la misma duda de vez en cuando y siempre la alejaba de la misma manera: obligándome a recordar que ella no puede haber vivido con otro (si es que existe) en sólo 6 meses todo lo que ha vivido conmigo.

“Hoy voy a luchar.”

Me voy convenciendo con todas mis fuerzas mientras ella se confunde entre la gente con rumbo desconocido. Cuando ya casi la he perdido de vista finalmente me levanto de la banca y la sigo.
“Cualquier día, algo inesperado te puede sacar de la rutina.”

Recuerdo mi filosofía, motivo por el cual estoy haciendo esto en vez de simplemente acercarme, mientras sigo caminando detrás de ella sin que tenga la más mínima sospecha. Me encanta sacar así de la rutina a la gente, en especial a ella.

La veo entrar a un salón así que no fue necesario buscar su horario; pero el plan sigue en pie.

Segundo, doy una rápida mirada por la ventana al salón para ver dónde se sentó y dónde puedo sentarme yo. Busco un lugar delante de ella, pero alejado para que no note que estoy ahí. Veo que se ha sentado casi al centro de la clase y está leyendo su cuaderno, totalmente metida en sus cosas, y que los sitios de las primeras filas están prácticamente desiertos. Me tomo un tiempo para respirar y calmarme. Se venía la parte más difícil y tenía que estar relajado para hacer esto.

“¿Lista para salir de la rutina, pequeña?”

Tercero, avanzo hacia el salón de la manera más natural que me es posible luego de un largo suspiro. A pesar del esfuerzo no puedo contener el temblar de mis rodillas. Tratar de pasar desapercibido entre la muchedumbre que ingresa está siendo más difícil de lo que pensé a pesar que ella está distraída.

“No la mires…no la mires…”

Sé que si lo hago puede tener la sensación que la observan, se voltea, me descubre y adiós sorpresa; por lo que trato con dificultad de mantener la mirada en los sitios vacíos de las primeras filas en vez de en ella. Luego de caminar apuradamente, me siento en el primer asiento que veo, no volteo y espero nervioso por unos tensos segundos. Ni siento unos dedos que me piquen el hombro, ni escucho mi nombre en el aire, ni la veo sentada a mi lado llena de sorpresa; así que concluyo que he logrado entrar sin que me note. Me relajo un poco y sigo con el plan.

Cuarto, escucho la clase y espero a que esté a punto de terminar.

“¿De qué mierda está hablando?”

Después de presentarse y hablar brevemente sobre lo que van a ver en el curso, el profesor habla sobre la reacción de no sé qué químico con no sé cual otro; y yo naturalmente no entiendo nada.

Imaginármela toda atenta a esta clase para mí en chino me hace soltar una pequeña carcajada. Recuerdo que ella siempre trató de explicarme las maravillas del emocionante mundo de la química, yo siempre terminaba confesándole que no le entendía y ella siempre terminaba un poquito resentida, medio en serio medio en broma.

Me sigo distrayendo con memorias agradables para evitar que el profesor me duerma hasta que escucho la señal que esperaba para seguir con el plan: ese ruido inconfundible que hacen libros, cuadernos y cartucheras cerrándose para luego ser guardadas alocadamente en las respectivas mochilas.

Quinto, alzo mi mano y espero que el profesor me dé la palabra.

En medio del alboroto provocado por los que quieren irse de una buena vez, el canoso señor que se encuentra delante de la pizarra nota mi brazo erguido, por lo que me mira con expectativa.

Sexto, hablo fuerte.

Como estoy perdido en esta clase, le pido al profesor que explique otra vez eso último que dijo. Al fin y al cabo, no se trata de la pregunta en sí. Quiero que me note. Quiero que note mi acento – peruano como el de ella – en medio de este bullicio español. Sé que no ha olvidado mi voz.

Detrás de mí escucho un grito femenino ahogado por la sorpresa, un lapicero que cae al suelo y finalmente unas cuantas risas burlonas: el sonido del éxito.

No volteo, sólo dejo que una sonrisa traviesa se dibuje en mis labios lentamente.

“¿Viste un fantasma, mi niña?”

.

Anterior

Siguiente

Anuncios

Dejar un comentario »

Aún no hay comentarios.

RSS feed for comments on this post. TrackBack URI

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: